Ordena las partes (intro, verso, coro…) y guarda en cada una la música que compusiste y su letra. Al exportar, Logic recibe la canción entera: cada parte con su música y su nombre en el compás donde empieza, y la letra encima.
Compón en Batería, Pad o Piano y pulsa «Guardar lo que suena» en la parte donde va. Escribe su letra. Con − y + eliges cuántos compases dura; con ← → la cambias de lugar.
La música de cada parte: compón en Batería, Pad o Piano como siempre y, cuando te guste, pulsa «Guardar lo que suena» en la parte donde va (también puedes hacerlo desde la barra del mapa, arriba de cada sección). Para oír la canción, «▶ Escuchar la canción» hace sonar las partes una tras otra, con una línea que avanza por el mapa; «▶ Desde aquí» empieza desde esa parte y «⟲ Repetir la parte» se queda en la que suena. Para retocar una parte, «Abrir» la trae al taller. Las partes que se repiten (Coro 2, Verso 2) quedan «igual que» la primera: si cambias el Coro, cambian todos; elige «música propia» para separarlas.
Al exportar, si alguna parte tiene música sale la canción entera: cada parte con su música, repetida hasta llenar sus compases; las partes sin música quedan en silencio.
Las partes llegan como marcadores: al arrastrar el archivo a Logic, cada una aparece con su nombre (Intro, Verso, Coro…) justo en el compás donde empieza. Te sirven para ubicarte en la canción de un vistazo.
La letra va en una pista aparte llamada «Letra». Las palabras se reparten parejas a lo largo de su parte: no siguen la melodía, son una guía de qué se canta en cada compás. Si una parte dice «muy apretado», dale más compases.
El tempo es el del proyecto (72 bpm; se cambia en Batería o Pad) y todo va en 4/4. Los minutos que ves en cada parte se calculan con ese tempo.
Un acorde son tres teclas tocadas a la vez. Aquí los nombramos por su tecla de abajo: «Lam» es la do mi, «Fa» es fa la do. La m significa menor (suena triste, cerrado); sin letra es mayor (abierto, alegre). El asterisco es una tecla negra: fa* es la negra a la derecha de fa.
Los tres anillos: afuera los acordes mayores, al medio los menores, adentro los «disminuidos» (raros y tensos; casi no se usan). Están ordenados para que los vecinos suenen parecidos: cuanto más lejos en la rueda, más lejos suenan.
La tonalidad (el centro) es la «casa» de tu canción. La cuña violeta son los siete acordes que viven en esa casa y siempre suenan bien juntos. Cada uno hace una de tres cosas: es la casa (todo se aquieta), se aleja (aire, salir a caminar) o tira de vuelta (ganas de volver). Con eso se construye cualquier canción.
Los colores: naranja es donde estás. Verde es a dónde suele ir la banda elegida desde ahí (el % es qué tan seguido); amarillo, menos seguido. Sin color no está prohibido: es terreno para improvisar. Haz clic en cualquier acorde para probarlo (verás sus teclas y el porcentaje a la derecha) y «Guardar» cuando te guste.
Los grados (i, VI, VII…) son el número del acorde dentro de la casa: la casa es el i (o I), y así puedes reconocer la misma vuelta en otra tonalidad. No hace falta memorizarlos.
Vueltas que calzan con tu beat: debajo de la rueda, el taller lee tu batería —el tempo, cuántos golpes tiene, si el bombo va corrido o en los cuatro tiempos— y propone tres vueltas completas: la segura, la melancólica y una con un acorde prestado. Al elegir una se dibuja en la rueda como un camino numerado. Es una guía, no una regla: nada cambia hasta que pulsas «Usar esta vuelta».
Ya funcionan sin activar nada: OCT − / OCT + (cambian la octava de las teclas), pitch bend (afina en vivo), la rueda de modulación (brillo), el pedal (sostiene), los knobs (arriba) y el arpegiador del propio MPK (sus notas se tocan aquí). Abajo, extras de la página que sólo se activan si los quieres.
Escribe un acorde por su nombre (Am, C, G, Bb) y aparece con una forma en el mástil; o pulsa un traste para cambiar dónde va cada cuerda. Cada acorde dura los compases que le pongas. Las sugerencias proponen a dónde suele ir la progresión según la banda de referencia. Al exportar, cada acorde se convierte en sus notas de guitarra en el MIDI.
Un compás son cuatro tiempos, «uno-dos-tres-cuatro». Aquí cada tiempo se parte en dos, así que un compás tiene 8 pasos. La pantalla verde muestra en qué paso estás: tocas un pad, la nota queda ahí y el cursor avanza al siguiente.
RAÍZ es la nota que le da el nombre al acorde: en Lam, la; en Fa, fa. Es la más importante: con ella sola ya hay bajo. QUINTA suena bien sobre casi cualquier acorde. OCTAVA es la misma raíz, más aguda. TERCERA es la que dice si el acorde es alegre o triste. PASO ↓ y PASO ↑ son notas de la escala para ir de una nota a otra.
MANTENER estira la nota anterior un paso más. SILENCIO deja un hueco: el silencio también es parte del ritmo. ACENTO hace más fuerte la última nota que tocaste. Los pads de nota cambian solos en cada compás, porque siguen al acorde que suena ahí.
La fila naranja bajo los pasos es el bombo de la batería. Un bajo que cae junto al bombo suena firme; uno que cae entre medio, suelto.
Para maquetar, el bajo es una tecla por acorde: la que le da el nombre (para Lam, la; para Fa, fa), en el tiempo 1, junto con el bombo. Cada fila es una nota, cada casilla una semicorchea; casillas seguidas iguales hacen una nota larga. Cuando te salga, prueba tocarla en el 1 y el 3, o subir una octava en el último compás. «Generar desde los acordes» te la escribe sola a partir de la progresión del pad.
Todavía no has programado nada. Arma un beat en Batería, una línea en Bajo, unos acordes en Pad… y vuelve aquí para escucharlos todos juntos.
M silencia una pista · S la aísla (suena sólo esa). Cada pista se arma en su propia pestaña; aquí las escuchas juntas o por separado.
Un compás son cuatro tiempos: cuentas «uno-dos-tres-cuatro» y empieza otro. Cada tiempo tiene cuatro casillas (semicorcheas): la primera de cada grupo es el número, las otras son «e-y-a». El bombo es el golpe grave del pecho, la caja el chasquido que marca el 2 y el 4, el hi-hat es el reloj. El patrón más usado de la historia: bombo en 1 y 3, caja en 2 y 4, hi-hat en cada corchea. Graba una cosa a la vez.
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