Trabajo guiado
Trabajo guiado
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Tutor a la manera de Rick Rubin
Aquí no hay patrones base, ni «generar», ni ejemplos que copiar: la hoja está en blanco a propósito. Tú marcas, borras y te equivocas; el tutor escucha lo que haces y cada vuelta que suena, y te deja mensajes —preguntas, observaciones, consejos— que hablan de sensaciones, nunca de qué nota o qué casilla va.
Los mensajes son frases nuestras, inspiradas en ideas que Rick Rubin cuenta en su libro «El acto de crear» y en entrevistas. No son citas ni habla por él; cada consejo dice de dónde viene la idea.
Para empezar de cero
Nunca hiciste una maqueta: no importa. Aquí no hay que saber nada de música. Vamos de a un paso: haces lo puntual de cada uno y, cuando estés, el siguiente se abre solo. Los que ya pasaste quedan plegados (clic para volver a mirarlos).
Todo nace del ritmo. Abre la batería y ponte a jugar: marca golpes a clic, copia un patrón base de los que trae, combínalo con otro, quítale la mitad, súbele el tempo, empieza de nuevo. No hay orden correcto ni forma «buena» de hacerlo.
La primera versión no tiene que ser buena — tiene que existir. Sigue lo que te llame la atención, no lo que «debería» ir. Encima de la rejilla aparece un consejo que cambia solo: tómalo como una idea, no como una regla. Puedes cambiar cualquier cosa en cualquier momento.
Abrir la batería →Menos golpes, más groove. En el bedroom pop la batería acompaña, no tapa: patrón simple, tempo tranquilo y algún golpe a contratiempo para que respire.Idea de «How To Make Bedroom Pop Beats» (KVASS Lab)
Cuando el pulso te guste, elige un ánimo. Con eso el taller te propone un estilo, una velocidad (bpm) y cuántos compases dura la vuelta. Nada de esto te encierra: todo se cambia después.
Elige con la «mente de principiante»: sin ideas de cómo debería sonar. La primera corazonada suele ser la buena — no la pienses de más.Idea de Rick Rubin y Damon Albarn
Un mismo ánimo suena distinto según la banda de referencia. Elige la que más te guste; guía a la rueda de acordes sin encerrarte en nada.
No hace falta estudio ni banda: Martin Gore compone casi todo en casa, solo y con lo mínimo. Elige una referencia y déjate llevar.Idea de Martin Lee Gore (Depeche Mode)
Abro la rueda ya preparada con tu ánimo y tu estilo. Ahí, cada acorde que tocas te dice si es «casa», «tensión» o «sorpresa», y la rueda te propone a dónde ir. Elige los que te gusten y pulsa Guardar. No hay manera de equivocarse: escucha y quédate con lo que te suene bien.
Abrir la rueda preparada →Consejo: parte por el primer acorde que te propone (el más «seguro») y ve sumando. Con dos acordes ya hay canción.
¿Ya tienes beat? Debajo de la rueda, Vueltas que calzan con tu beat te propone tres vueltas completas que suenan bien con él: elige una, escúchala y úsala si te gusta.
Con tres o cuatro acordes sobra. Truco de Mac DeMarco: al final de la vuelta mete un acorde que no sea de la tonalidad — da un giro con un poco de misterio.Idea de Mac DeMarco
Una canción es tu vuelta repetida en partes: intro, verso, coro… En el Mapa de la canción pulsas «Canción típica» y el orden queda armado de un clic. Después lo ajustas a tu gusto: con − y + eliges cuántos compases dura cada parte, y con las flechas ← → la cambias de lugar.
Después llena cada parte: cuando tengas un beat o una vuelta que te guste, pulsa «Guardar lo que suena» en la parte donde va —por ejemplo, la Intro— y esa parte se queda con su música. Sigue componiendo lo del Verso y guárdalo en el Verso. La letra, si ya la tienes, se escribe ahí mismo; si no, déjala para después.
Abrir el mapa de la canción →Consejo: un verso o un coro de 8 compases es lo más común. Si una parte dice «muy apretado», la letra no cabe: dale más compases. Cada parte te muestra en qué minuto suena.
Lo que tienes abierto se autoguarda en este navegador. Para tener versiones con nombre, cada sección tiene abajo su botón Guardar (también si entras como invitado); la banda tiene además, en el panel de la izquierda, Guardar para la maqueta entera y Descargar .denavi para llevarla a otro computador. Nada se sube a internet.
Cuando ya tengas acordes + batería, prueba el botón Reproducir todo del taller: suena todo junto, y puedes silenciar o aislar cada instrumento.
Guarda la primera toma aunque suene «a maqueta»: una versión completa e imperfecta vale más que un trozo perfecto. Esa aspereza es parte del encanto.Idea de Rick Rubin y Mac DeMarco
Ya sabes lo esencial. A tu ritmo, el taller tiene más: un secuenciador de bajo con lecciones para armar líneas que cantan, guitarra con el mástil y el rasgueo, piano/teclados con maneras de tocar, un piano lead para la melodía, y una libreta de letras. Entra por «Trabajo directo» y prueba de a una.
Trátalo como un oficio: aparece a menudo, aunque sean diez minutos. Termina cosas para poder empezar otras — la constancia hace más que la inspiración.Idea de Damon Albarn y Rick Rubin
Las ideas destacadas resumen con nuestras palabras lo que cada artista cuenta en entrevistas y libros; no son citas textuales.
Ruta de Schair
Tú tienes la guitarra y la voz; la batería, el bajo y los teclados se arman aquí con el mouse. Cada paso te dice lo esencial en tres líneas, y se marca solo cuando tu taller ya lo tiene.
Un compás son cuatro tiempos: cuentas «uno-dos-tres-cuatro» y empieza otro. Cada tiempo se parte en cuatro casillas. Haz clic en una casilla para poner o quitar un golpe. No hace falta teclado para nada de esto.
En Sonido tienes cuatro cajas de ritmo. Para lo tuyo empieza por la Analógica: es la más cruda y sobria de las cuatro, sin adornos, que es justo lo que se busca en una maqueta. La LinnDrum también sirve si quieres algo más seco y con pegada.
Desde la guía, el beat arranca en blanco, a propósito: la gracia está en ponerlo tú. Sobre la rejilla hay un consejo que va cambiando según lo que llevas puesto —te dice lo siguiente que suele tocar hacer— y se actualiza en cuanto marcas o quitas un golpe.
Si prefieres partir de algo, en Patrón base hay varios por banda —dos o tres cada una— de lo que escuchas: Green Day, Rock clásico, La Ley, Anime, Balada de anime, y para lo tranquilo Mac DeMarco, boy pablo y Talk Talk. Cada uno tiene su carácter (directo, rápido, medio tiempo, más suelto…); cargas el que te pida el día y lo mueves a gusto.
Armándolo de cero, el de rock de toda la vida es: bombo en el 1 y el 3, caja en el 2 y el 4, hi-hat en cada corchea.
Consejo: pon primero sólo el bombo y déjalo dando vueltas hasta que te aburra. Recién ahí mete la caja. Cambia una cosa a la vez.
El tempo llega hasta 190, así que los temas rápidos entran sin problema. Green Day arranca solo en 172 cuando eliges esa banda.
La rueda te propone a dónde ir. Haz clic en un acorde para escucharlo y Guardar cuando te guste; con cuatro ya tienes una vuelta. La cuña violeta son los acordes que viven en la misma tonalidad: entre ellos siempre suenan bien.
Primero, ponlo en tu idioma: en Cómo se escriben las notas elige C D E. La rueda entera, el teclado y los acordes pasan al cifrado de las partituras —C, F, G, Am, Bb—, en vez de do, fa, sol. Se queda puesto para la próxima vez.
Abre puesto en boy pablo, que es indie de guitarra y sirve para casi todo. La guitarra que tengas en la mano ayuda a decidir: la eléctrica pide lo rápido, la acústica lo tranquilo.
Si quieres otro color, cámbialo en Género: en Rock están Green Day (I–V–vi–IV a toda velocidad), Rock clásico y La Ley; en Anime, el J-pop y la balada; y en Bedroom pop, además de boy pablo, Mac DeMarco y Talk Talk para lo perezoso. La rueda se pinta según la que elijas.
Ejemplo con boy pablo: partes en C y te propone F (30%), G (25%), Am (25%) y Dm (20%). Esos cuatro te los sabes en la guitarra, y con ellos hay canción de sobra.
Consejo: pasa el cursor por cualquier acorde de la rueda y verás sus teclas en miniatura antes de tocarlo.
Para maquetar, el bajo es una nota por acorde: la que le da el nombre. Para Lam, la; para Fa, fa. Va en el tiempo 1, junto con el bombo.
No lo escribas a mano: pulsa «Generar desde los acordes» y lo saca solo de la vuelta que guardaste en el paso anterior. Por eso este paso va después y no antes. Luego muévelo, ponle acentos, o alarga notas juntando casillas iguales.
No lo escribas a ciegas: encima de la rejilla hay sugerencias que se aplican de un clic y cambian según lo que llevas puesto. Al principio te ofrecen por dónde empezar —la raíz en el 1, en el 1 y el 3, corcheas, raíz y quinta—; con notas escritas pasan a octavas, acentos, largo de las notas y ligados.
Guárdalo: abajo del todo, en Líneas de bajo guardadas, le pones nombre y queda. Puedes tener varias versiones del mismo bajo y volver a cualquiera.
Consejo: cuando ya suene, prueba tocarlo en el 1 y el 3 en vez de sólo en el 1. Es lo que hace que un bajo de rock empuje en vez de acompañar.
Dos herramientas que se complementan. En Instrumento → Guitarra (acordes) armas la vuelta pensando en el mástil: escribes cada acorde (Am, C, G, Bb) y aparece su forma en las cuerdas, o mueves los dedos tú tocando los trastes; le pones los compases que dura, y las sugerencias te dicen a dónde suele ir la progresión según la banda. Sale en el MIDI como guitarra.
Y en Instrumento → Letra y acordes le pones la letra. Trabajas por secciones: intro, estrofa, pre-estribillo, estribillo, puente, solo y final. Las añades, las mueves de orden y las borras.
Cada sección tiene dos cosas. Arriba, la vuelta: los acordes con cuántos compases dura cada uno —Am ×2, F ×2, C ×1, G ×1—, que es lo que necesitas para saber cuándo cambiar mientras rasgueas. Debajo, los versos: escribes la línea y pones su cifra al lado.
El botón «traer de la rueda» copia a la sección la vuelta que guardaste en el paso 2, con sus compases ya puestos. Así no la escribes dos veces.
Si vienes a ponerle letra a algo de otro día —que es lo normal, la letra suele quedar para el final—, no hace falta rehacer nada: arriba tienes «Partir de un proyecto guardado». Eliges la vuelta que guardaste entonces y te trae sus acordes y su tempo. Lo que hay guardado lo ves en Guardado.
Guardar y borronear: puedes guardar varias versiones de una misma letra con nombres distintos («cerro caracol v1», «v2 con puente») y volver a cualquiera. Quedan en este navegador.
Ojo: importar un .mid desde el modo Beat trae la batería y el tempo, pero no los acordes: eso no está construido. Para trabajar letra sobre algo viejo, el camino bueno es el proyecto guardado, no el MIDI.
Para el ensayo: «PDF · sólo la letra con acordes» te da la hoja limpia, con los acordes en columna y los versos al lado. «Copiar como texto» te la deja lista para pegarla en el teléfono. Y la letra sale también en el PDF grande, junto a la ficha técnica.
Arriba de Letra está el Mapa de la canción, en tres pasos: 1 armas las partes, 2 escribes la letra dentro de cada una, 3 exportas.
Si ya escribiste la letra por secciones, pulsa «↧ desde mi letra» y el mapa se arma solo, con tus secciones, sus compases y sus versos. Si partes de cero, «Canción típica» te deja intro, verso, coro, verso, coro, puente, coro y final; «Corta», verso y coro dos veces.
Cada parte muestra en qué compás y en qué minuto suena. Con − y + cambias cuántos compases dura; con ← →, el orden; con el nombre puedes escribir «Coro final» o lo que quieras.
La música de cada parte: compón en Batería, Pad o Piano y, arriba de esa sección, en la barra del mapa, elige la parte y pulsa «Guardar» (o hazlo desde el mapa con «Guardar lo que suena»). Para oír la canción entera, «▶ Escuchar la canción» pasa sola de una parte a la siguiente (o «▶ Desde aquí» en cualquier parte); para retocar una, «Abrir» la trae al taller. El Coro 2 y el Verso 2 quedan «igual que» el primero: cambias uno y cambian todos. Al exportar sale la canción entera, cada parte con su música.
Consejo: un verso o un coro de 8 compases es lo más común. Si una parte dice «muy apretado», la letra no cabe: dale más compases o pártela en dos.
Para pasársela a Rolando: en Guardar, descarga la maqueta (.denavi) y mándasela; el mapa viaja dentro y él la abre con «Abrir un archivo .denavi».
En el panel de la izquierda, Exportar. «MIDI · todas las pistas» te da un archivo con batería, bajo y acordes por separado, listo para abrir en cualquier programa de grabación.
Si armaste el Mapa de la canción, el MIDI sale como la canción entera: cada parte con su música y su nombre, y la letra en una pista aparte. Puedes exportarlo desde ahí mismo, con su botón «Exportar .mid».
Lo de aquí es una maqueta: sirve para no perder la idea y para tener una base sobre la cual cantar y probar la guitarra. Los sonidos definitivos vienen después, al producir.
Consejo: saca también el PDF. Trae los acordes, el tempo y las notas de cada pista, y es lo más rápido para pasarle la idea a alguien.
Siete lecciones adaptadas de la Guía 2 del proyecto («El ritmo y las progresiones»), pasadas del teclado a la guitarra y a la escritura de letras. Misma estructura que allá: qué es, qué haces, cómo sabes que ya lo tienes, y en qué se equivoca todo el mundo la primera vez. Cada ejemplo suena aquí mismo.
Lo nuevo
Un compás son cuatro tiempos. Los dices en voz alta: «uno-dos-tres-cuatro», y vuelves a empezar. Entre tiempo y tiempo caben cuatro casillas, que es la rejilla del taller. Si además dices «uno-e-y-a, dos-e-y-a», ya estás nombrando las dieciséis casillas de un compás.
El ejercicio
Pon el patrón Rock clásico · el de siempre a 120 y cuenta en voz alta encima, cuatro vueltas seguidas sin parar. Después cuenta las dieciséis: «uno-e-y-a, dos-e-y-a…». El bombo cae en el «uno» y en el «tres»; la caja, en el «dos» y el «cuatro».
El chequeo: puedes contar y rasguear al mismo tiempo sin que se te desarme ninguna de las dos cosas.
El error típico: contar en la cabeza. No sirve. Tiene que salir por la boca hasta que te aburra, y recién ahí se vuelve automático.
Lo nuevo
Cada compás son dieciséis casillas: cuatro tiempos de cuatro. Las marcadas más claras son los pulsos 1, 2, 3 y 4. Un golpe en una casilla marcada suena firme; uno en las de en medio suena adelantado, y eso es lo que da groove.
El ejercicio
Carga Green Day · punk directo y mira dónde cae el bombo: hay dos golpes en casillas marcadas y dos en casillas de en medio. Quita esos dos de en medio y escucha cómo se vuelve rígido. Vuelve a ponerlos.
El chequeo: sabes decir, mirando el patrón, cuáles golpes están «en el pulso» y cuáles «entre medio».
El error típico: llenar todas las casillas. Un patrón con menos golpes casi siempre suena mejor que uno lleno.
Lo nuevo
La mano derecha baja y sube sin parar, ocho veces por compás: abajo-arriba, abajo-arriba… El acorde no cambia; lo que empuja es el movimiento. Si dejas de tocar en algún golpe pero la mano sigue moviéndose en el aire, aparece la síncopa sin que tengas que pensarla.
El ejercicio
Con Am ×2 y F ×2 en el editor de letra, rasguea las ocho corcheas parejas durante cuatro vueltas. Después deja de sonar en el tercer golpe de cada compás, pero sin parar la mano. Es otra canción, y no cambiaste ni un acorde.
El chequeo: puedes dejar de tocar un golpe sin que se te frene la mano ni se te caiga el tempo.
El error típico: parar la mano cuando no suena. Ahí se pierde el pulso. La mano no se detiene nunca.
Lo nuevo
En cualquier tonalidad, cada acorde hace una de tres cosas: es la casa (todo se aquieta), se aleja (aire, salir a caminar) o tira de vuelta (ganas de volver). En C mayor: C es la casa, F y Am se alejan, G tira de vuelta. Toda canción de tres o cuatro acordes es esas tres cosas en algún orden.
El ejercicio
Toca C – F – C – G y para en G. Fíjate en las ganas que dan de volver a C: eso es la tensión. Ahora toca C – F – Am – G. El Am también se aleja, pero por el lado triste. Son cuatro acordes y ya tienes verso y estribillo.
El chequeo: puedes escuchar un acorde y decir si es casa, camino o tensión, sin contar nada.
El error típico: buscar acordes raros. Con C, F, G y Am hay más canciones de las que vas a escribir en tu vida.
Lo nuevo
No hace falta que cada sección tenga acordes distintos. Lo que cambia una sección de otra es casi siempre otra cosa: dónde empieza la vuelta, cuánto dura cada acorde, o la densidad. Un truco que funciona siempre: el verso empieza en el acorde menor y el estribillo empieza en el mayor, con los mismos cuatro.
El ejercicio
En el editor, haz dos secciones. En la estrofa pon Am ×2, F ×2, C ×2, G ×2. En el estribillo, los mismos rotados: C ×2, G ×2, Am ×2, F ×2. Cántalos seguidos. El estribillo se abre solo, sin que hayas cambiado un acorde.
El chequeo: tienes dos secciones que suenan distinto usando el mismo material.
El error típico: inventar acordes nuevos para el estribillo. Casi siempre basta con rotarlos o con alargar el primero.
Lo nuevo
Se canta primero y se escribe después. Pones la base en loop y cantas cualquier cosa encima: sílabas sueltas, inglés inventado, lo que salga. No es para conservarlo: es para que aparezca la melodía y para descubrir cuántas sílabas caben antes del cambio de acorde. Recién con la melodía puesta buscas las palabras que encajen ahí.
El ejercicio
Con la base sonando, canta una vuelta entera en falso y grábala con el teléfono. Escúchala y anota sólo el ritmo de las sílabas: «ta-ta-tá, ta-ta-ta-tá». Ahora escribe versos que quepan exactamente en ese molde, y ponlos en el editor con su acorde al lado.
El chequeo: tienes cuatro versos que caben en la vuelta sin que sobren ni falten sílabas.
El error típico: escribir la letra primero, en silencio, como un poema. Casi nunca calza con la música y la terminas forzando.
Lo nuevo
Dos cosas. La primera: al acorde le agregas una nota que no le toca y no la resuelves; en guitarra suele salir sola dejando una cuerda al aire mientras cambias de forma. La segunda: la toma con el error se queda. Un dedo que roza, una entrada tarde, una afinación floja — eso es lo que hace que suene a alguien tocando y no a una máquina.
El ejercicio
Cambia el género a Bedroom pop · Mac DeMarco, baja el tempo a 90 y deja la batería en el kit Analógica. Toca la vuelta de la lección 5 (Am, F, C, G), pero con la acústica y sin apretar. Graba la primera toma y no la repitas.
El chequeo: la vuelta de la lección 5 suena a otra canción sólo cambiando tempo, kit y actitud.
El error típico: repetir la toma hasta que quede perfecta. En este mundo la versión perfecta suele ser la peor de las cinco.
Ruta de Rolando
El orden en que suele armarse una maqueta. Cada paso te dice lo esencial en tres líneas; el botón te deja en el instrumento, y el paso se marca solo cuando tu taller ya lo tiene. Puedes saltarte los que quieras.
Un compás son cuatro tiempos: cuentas «uno-dos-tres-cuatro» y empieza otro. Cada tiempo se parte en cuatro casillas. Haz clic en una casilla para poner o quitar un golpe.
Desde la guía, el beat arranca en blanco, a propósito. Sobre la rejilla hay un consejo que cambia según lo que llevas puesto y se actualiza en cuanto marcas o quitas un golpe.
En Patrón base están tus bases —«26 ag impro»— y las de Portishead, Massive Attack, Pet Shop Boys, Depeche Mode, New Order, Mac DeMarco y Talk Talk.
El patrón más usado de la historia, por si quieres empezar por lo neutro: bombo en el 1 y el 3, caja en el 2 y el 4, hi-hat en cada corchea. Elige un kit —el CR-78 es el más minimalista, la Analógica la más cruda— y ajusta el tempo.
Consejo: graba una cosa a la vez. Primero el bombo, escúchalo dando vueltas, y recién entonces la caja. En trip hop, además, el bombo casi nunca cae donde lo esperas: prueba dos golpes juntos y uno tarde.
Elige una banda de referencia —Portishead, Massive Attack, Mac DeMarco…— y la rueda se pinta: verde es a dónde suele ir esa banda desde donde estás, y el porcentaje es cuán seguido. Sin color no está prohibido; es terreno para improvisar.
Haz clic en un acorde para probarlo, y Guardar cuando te guste. Con cuatro ya tienes una vuelta. La cuña violeta son los acordes que viven en tu tonalidad y siempre suenan bien juntos.
Consejo: pasa el cursor por cualquier acorde de la rueda y verás sus teclas en miniatura, antes de tocarlo.
Para maquetar, el bajo es una tecla por acorde: la que le da el nombre. Para Lam, la; para Fa, fa. Va en el tiempo 1, pegada al bombo.
No hace falta escribirlo a mano: «Generar desde los acordes» lo saca solo de la vuelta que guardaste en el paso anterior. Después muévelo, ponle acentos o alarga notas juntando casillas iguales.
No lo escribas a ciegas: encima de la rejilla hay sugerencias que se aplican de un clic y cambian según lo que llevas puesto. Al principio te ofrecen por dónde empezar —la raíz en el 1, en el 1 y el 3, corcheas, raíz y quinta—; con notas escritas pasan a octavas, acentos, largo de las notas y ligados.
Guárdalo: abajo del todo, en Líneas de bajo guardadas, le pones nombre y queda. Puedes tener varias versiones del mismo bajo y volver a cualquiera.
Consejo: cuando te salga, prueba tocarlo en el 1 y el 3, o subir una octava en el último compás. Es el truco más barato para que una vuelta no aburra.
SHIFT + SCALES deja sonar sólo la escala.En Piano lead el teclado se parte en dos: la mano izquierda hace el acorde en la zona grave, la derecha busca la melodía arriba. Cada casilla es una corchea.
Los colores te dicen dónde pisar: verde son notas del acorde de ese compás (suenan seguro), amarillo notas de la escala (suenan bien), gris es fuera de la tonalidad.
Consejo: en el MPK, SHIFT + SCALES hace que sólo suenen las teclas de la escala. Buscar la melodía se vuelve mucho más fácil.
Aunque tú vengas del teclado, tienes las dos herramientas: en Instrumento → Guitarra (acordes) armas una vuelta pensando en el mástil (escribes el acorde o mueves los trastes), con sugerencias por banda; y en Instrumento → Letra y acordes escribes la letra por secciones.
El editor de letra analiza a medida que escribes: cuenta las sílabas de cada verso, detecta la rima (consonante o asonante) y da consejos de escritura por estilo, más una libreta para ideas sueltas que viaja con el proyecto.
Consejo: pon a sonar la batería o el pad y escribe encima; el analizador te dice si las sílabas caen con el compás.
Arriba de Letra está el Mapa de la canción, en tres pasos: 1 armas las partes, 2 escribes la letra dentro de cada una, 3 exportas.
Si ya escribiste la letra por secciones, pulsa «↧ desde mi letra» y el mapa se arma solo, con tus secciones, sus compases y sus versos. Si partes de cero, «Canción típica» te deja intro, verso, coro, verso, coro, puente, coro y final; «Corta», verso y coro dos veces.
Cada parte muestra en qué compás y en qué minuto suena. Con − y + cambias cuántos compases dura; con ← →, el orden; con el nombre puedes escribir «Coro final» o lo que quieras.
La música de cada parte: compón en Batería, Pad o Piano y, arriba de esa sección, en la barra del mapa, elige la parte y pulsa «Guardar» (o hazlo desde el mapa con «Guardar lo que suena»). Para oír la canción entera, «▶ Escuchar la canción» pasa sola de una parte a la siguiente (o «▶ Desde aquí» en cualquier parte); para retocar una, «Abrir» la trae al taller. El Coro 2 y el Verso 2 quedan «igual que» el primero: cambias uno y cambian todos. Al exportar sale la canción entera, cada parte con su música.
Consejo: un verso o un coro de 8 compases es lo más común. Si una parte dice «muy apretado», la letra no cabe: dale más compases o pártela en dos.
En Logic: cada parte llega como marcador en el compás donde empieza, y la letra en una pista «Letra». Ubicas el coro de un vistazo.
En el panel de la izquierda, Exportar. «MIDI · todas las pistas» te da un archivo con batería, bajo y acordes separados. Arrástralo a la sesión de Logic y asigna los instrumentos buenos.
Si armaste el Mapa de la canción, el archivo trae la canción entera —cada parte con su música—, las partes como marcadores y la letra en su pista; también se exporta desde el botón del mapa.
También puedes sacar un PDF con la ficha técnica: los acordes, el tempo y las notas de cada pista, para tenerlo en papel o mandárselo a alguien.
Ojo: la descarga .mid necesita Opera, Chrome o Edge. Si algo se bloquea, usa «Abrir en una pestaña aparte» y exporta desde ahí.
Siete lecciones para el teclado y el MPK, con la misma estructura que las de Schair: qué es, qué haces, cómo sabes que ya lo tienes, y en qué se equivoca todo el mundo la primera vez. Cada ejemplo suena aquí mismo.
Lo nuevo
Con ● Grabar pads del MPK, cada golpe que das en los pads cae en su casilla. Antes de tocar fija la cuantización (1/4, 1/8 o 1/16): es la rejilla a la que se «imantan» los golpes. Si algo queda corrido, «Cuantizar lo que hay» lo ordena después.
El ejercicio
Tempo en 80 y cuantización en 1/16. Graba sólo el bombo en el 1 y el 3 durante cuatro vueltas, sin mirar la pantalla. Después, en otra toma, sólo la caja en el 2 y el 4.
El chequeo: al escucharlo, los golpes caen parejos y no tuviste que dibujar ninguno.
El error típico: grabar todo en una sola toma. Una capa por toma: bombo, después caja, después hi-hat.
Lo nuevo
En el rock de siempre el bombo cae en el 1 y el 3. En trip hop se corre a casillas de en medio mientras la caja se queda firme en el 2 y el 4. La caja es el ancla; el bombo, el que arrastra.
El ejercicio
Carga «Rock clásico · el de siempre» y después «Portishead · lento y con aire». Luego, en el de rock, mueve el segundo bombo una casilla más tarde y escucha cómo se vuelve pesado.
El chequeo: sabes decir qué golpe de bombo está fuera del pulso y por qué suena arrastrado.
El error típico: mover también la caja. Si la caja se corre, se pierde el ancla y ya no suena a groove sino a error.
Lo nuevo
En Piano, la manera reparte el acorde dentro del compás. «Bloque sostenido» es un colchón que respira; «Corcheas · el pulso» es un motor que empuja. Con los mismos cuatro acordes tienes una intro y un coro.
El ejercicio
Guarda Am – F – C – G en Piano. Tócala con «Bloque sostenido» y después con «Corcheas · el pulso». Toca las corcheas suaves y parejas, sin acentuar.
El chequeo: sabes qué manera usar para una intro (colchón) y cuál para un coro (motor).
El error típico: buscar acordes nuevos cuando lo que falta es cambiar de manera.
Lo nuevo
El centro de la rueda es la casa: la tonalidad. La cuña violeta son los acordes que viven en ella. Cada uno es la casa (todo se aquieta), se aleja (sale a caminar) o tira de vuelta (ganas de volver). En C: C es la casa, F y Am se alejan, G tira de vuelta.
El ejercicio
Toca en el MPK C – F – C – G y quédate en G: siente las ganas de volver. Después C – F – Am – G: el Am también se aleja, pero por el lado triste.
El chequeo: escuchas un acorde y dices si es casa, camino o tensión, sin contar nada.
El error típico: terminar la vuelta en la casa. Si el último acorde tira de vuelta, el loop se vuelve a encender solo.
Lo nuevo
Tocar cada acorde desde su raíz obliga a saltar con toda la mano, y suena a golpe. Con inversiones, las notas que dos acordes comparten se quedan quietas y las demás se mueven un paso. En Piano, «inversiones automáticas (mover el mínimo de dedos)» lo hace por ti.
El ejercicio
Guarda C – Am – F – G. Escúchala con las inversiones automáticas apagadas y después encendidas. Luego tócala en el MPK siguiendo las teclas que marca la versión cercana.
El chequeo: puedes tocar la vuelta entera sin levantar la mano del teclado.
El error típico: tocar siempre en posición de raíz porque «así se aprendió». Suena correcto, pero cada cambio se nota a golpes.
Lo nuevo
En Piano lead los colores dicen dónde pisar: verde es nota del acorde de ese compás, amarillo nota de la escala, gris fuera de la tonalidad. Una melodía que pisa verde en el tiempo 1 y usa amarillo entre medio suena firme y con movimiento.
El ejercicio
Activa SHIFT + SCALES en el MPK para que sólo suene la escala. Graba cuatro compases poniendo una nota verde al inicio de cada uno y dejando al menos dos casillas en silencio por compás.
El chequeo: cada compás de tu melodía empieza en verde, y hay aire entre las frases.
El error típico: llenar las ocho corcheas. La melodía que se recuerda es la que respira.
Lo nuevo
Mac DeMarco suele usar pocos acordes y meter uno que no es de la tonalidad, como el ♭VII (en C, B♭). No crea tensión: da nostalgia. La rueda lo marca como prestado; Depeche Mode hace lo mismo con el ♭II, más oscuro.
El ejercicio
Toca C – G – F – C. Después cambia el G por B♭: C – B♭ – F – C. Escucha las dos seguidas, con el mismo pad y el mismo tempo.
El chequeo: reconoces el cambio de color sin mirar qué acorde es.
El error típico: meter prestados en todos los compases. Uno por vuelta basta; más, y ya no hay casa de la que salir.